Pan de 5 cereales

Con la receta os dejo un pan de 5 cereales, muy sabroso y consistente, ideal para un desayuno o merienda, para tomar con un poco de queso, chocolate o mermelada, delicioso.

Ahora que poco a poco voy entrando en materia sobre el pan, me permito empezar ha hacer variantes y a probar. Normalmente utilizo harina panificable, ya la venden mezclada con una proporción de harina de fuerza, y es ideal para hacer un pan cualquiera, como mi pan rápido, unas pizzas o unos panecillos dulces. Esta es la harina que normalmente uso:

Pero, para este pan, he querido utilizar una harina que lleva la mezcla de 5 cereales: trigo, centeno, cebada, arroz y avena. Se trata de una harina integral muy completa y con un gran contenido en fibra. Quiero avisaros que sólo las harinas de trigo, centeno y avena llevan proteínas, que generan gluten y hacen que el pan coja volumen y quede esponjoso. Así pues, al llevar nuestra mezcla de harinas una importante proporción de harina sin proteínas, harina de arroz y de cebada, nuestro pan no va a tener mucho volumen ni a quedar esponjoso ni delicado, lo que no saca que el pan vaya a tener un sabor increible a cereales 😉 Para poder utilizar esta harina, que es una harina floja no es panificable, la he mezclado con harina de Manitoba, que es una harina de gran fuerza. Así pues, con harina de Manitoba podemos hacer pan con cualquier harina que nos apetezca, puesto que esta nos proporcionará la fuerza necesaria.

Sobre la levadura, es importante fijarse en las indicaciones de los sobres, puesto que cada fabricante dice cuanta cantidad de su levadura es necesaria para una determinada cantidad de harina. Lo mismo pasa con la levadura fresca.

Ingredientes:

  • 375g de harina de 5 cereales
  • 125g de harina de fuerza Manitoba
  • 10g de sal
  • 320mL de agua
  • 1 sobre de levadura seca para pan

Preparación:

  1. En un bol ancho con base plana, se mezclan las dos harinas junto con la sal y la levadura seca.
  2. Se va añadiendo poco a poco el agua a temperatura ambiente, mientras que con la otra mano se empieza a amasar. Se realiza el amasado con la mano abierta, se va añadiendo toda el agua y cuando la harina la haya absorbido se traspasa la masa a una superficie ligeramente enharinada.
  3. Se sigue amasando, intentando doblar la masa sobre ella, atrapando aire. Cuando veáis que la masa se empieza a romper y a desgarrar, se tapa con un paño húmedo y se deja reposar entre 5 y 10 minutos. Se repite la operación de amasar y reposar unas 5 o 6 veces.
  4. Una vez finalizado el amasado se hace una bola con la masa, y se deja dentro de un bol un poco enharinado. Se tapa con un paño húmedo y se deja reposar hasta que doble el volumen, en mi caso, una hora y media.
  5. Pasado el tiempo de reposo, se corta la masa en tres trozos iguales y se forman los panecillos, en mi caso, rectangulares. Se colocan encima de una bandeja de horno con un paño de algodón enharinado, haciendo unos pliegues con él para evitar que los panecillos se toquen. Se dejan reposar hasta que, de nuevo, doblen el volumen; en este caso, yo los tuve 2 horas.
  6. Una vez doblado el volumen del pan, se cuecen los panecillos en el horno. Para ello se calienta éste a 240ºC y cuando se ponen los panecillos se baja la temperatura a 190ºC. Para obtener un color más dorado en la corteza, se rocía el horno y los panecillos con agua.
  7. Se cuece el pan durante unos 35 minutos, se sacan del horno y se dejan enfriar encima de una rejilla. En poco estarán listos para ser degustados 😉

Aquí os dejo con un nuevo pan, muy muy sabroso, ¡en casa nos encanta!

 

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