Pastel Sacher

Hoy os traigo un pastel que es un clásico, se trata de un bizcocho de chocolate relleno de mermelada y cubierto con un delicioso glaseado de chocolate. La verdad es que hay muchas versiones de este mismo pastel, yo misma tengo 4 recetas distintas para hacerlo en mis libros de cocina, por lo que he decidido utilizar dos de ellas. La receta para el bizcocho la he sacado de uno de los libros de cocina austriaca que me compré cuando estuve en Austria hace dos veranos, se llama La cocina austriaca, los mejores platos y dulces, y es de la editorial Krenn. En cambio, para el glaseado de chocolate he utilizado la receta del Larousse del chocolate, escrito por Pierre Hermé, ya que se trata de un glaseado que ya utilicé para el pastel criollo y se que sale delicioso y es muy delicado.

Antes de ponerme con la receta, quería disculparme por tener el blog abandonado durante tanto tiempo, pero tengo excusa, y es que nos hemos hecho la cocina nueva!! Si si, toda la cocina ha sido reformada por completo, cambiando su distribución, los armarios y los electrodomésticos. Pero por suerte ya hemos acabado las obras, y para ello la estrené haciendo este delicioso pastel sacher, aprovechando también que era mi cumpleaños 😉

El pastel es muy sencillo de hacer, no tiene ninguna complicación y tampoco se tarda mucho. Además, es de esos pasteles que está más bueno reposado, por lo que lo podéis preparar el día anterior al que lo vais a servir, lo guardáis en la nevera y lo sacáis cuando empecéis a comer, así no estará muy frío cuando lo sirváis.

Ingredientes para unas 12 personas:

Para el bizcocho:

  • 8 huevos
  • 80g de azúcar glass
  • 150g de azúcar blanco
  • 180g de mantequilla
  • 180g de chocolate negro de cobertura
  • 180g de harina
  • Un poco de vainilla

Para el relleno:

  • 200g de mermelada de albaricoque (o la que más os guste, las de frutos rojos también le van genial)

Para el glaseado de chocolate:

  • 250g de chocolate negro con un 70% mínimo de chocolate
  • 100mL de agua
  • 30g de azúcar blanco
  • 50mL de nata para montar
  • 160 mL de nata de cocina (nata ligera)
  • 40g de mantequilla

Preparación:

Para el bizcocho:

  1. Se empieza por cascar los huevos y separar las claras de las yemas. Se baten las claras hasta punto de nieve junto con el azúcar blanco, se reservan.
  2. Seguidamente se derrite el chocolate al baño maría o en el microondas (a intervalos pequeños y removiendo para evitar que se queme), se deja enfriar.
  3. A parte, se mezcla la mantequilla en punto de pomada con el azúcar glass, se añade la vainilla y se sigue removiendo hasta obtener una mezcla espumosa. 
  4. A continuación se añade, a la mezcla de mantequilla, las yemas de huevo y el chocolate fundido.
  5. Seguidamente, se añaden las claras a punto de nieve a la mezcla, realizando movimientos envolventes y procurando que no se bajen mucho. Finalmente, se añade también la harina tamizada a la mezcla, de nuevo se incorpora con la ayuda de una espátula.
  6. Se vierte la masa en un molde, previamente engrasado con mantequilla y harina si no es de silicona. Se cuece el bizcocho en el horno previamente calentado a 170ºC durante una hora aproximadamente.
  7. Cuando el bizcocho esté totalmente cocido (se comprueba con un palillo), se deja atemperar 5 minutos, a continuación se desmolda y se deja enfriar del todo encima de una rejilla. 

Para el relleno:

  1. Se vierte la mermelada en un bol y se remueve enérgicamente con un tenedor, de este modo se consigue descompactar un poco y que sea más líquida.
  2. Se corta el bizcocho en dos partes, y se coloca la base del mismo en el plato o fuente donde se va a servir. Por debajo del bizcocho, pero solo por los extremos, se colocan trozos de papel de aluminio.
  3. A continuación se añaden unos 2/3 de la mermelada y se distribuyen por encima de la base del bizcocho.
  4. Se cubre el bizcocho con la parte de arriba (si tiene mucho copete, primero se corta y se nivela un poco) y se vierte por encima la mermelada restante.

Para el glaseado de chocolate:

  1. Primero de prepara una salsa de chocolate. Para ello se mezclan en un cazo 50g del chocolate negro junto con el agua, la nata para montar y el azúcar blanco.
  2. Se lleva la mezcla a ebullición, a fuego lento y removiendo de vez en cuando hasta que se haya cocido la mezcla y se obtenga una salsa de chocolate cremosa y que recubra la cuchara o espátula con que se remueve.
  3. Seguidamente, se introduce la nata miguera en otro cazo y se lleva a ebullición.
  4. Cuando hierva, se retira el cazo del fuego y se va añadiendo el resto del chocolate negro, troceado, en varias veces y removiendo hasta que se disuelva del todo.
  5. Una vez conseguido, se añade la mantequilla también cortada en cubos y en punto de pomada. Se remueve hasta que se haya incorporado toda. 
  6. Finalmente, se añade la salsa de chocolate que habíamos preparado, se añade lentamente y removiendo para que se incorpore toda.

Para finalizar el pastel:

  1.  Se vierte el glaseado de chocolate encima del pastel, se vierte en el centro del bizcocho y se deja que vaya cayendo por los lados. A continuación, y con la ayuda de una espátula, se acaba de cubrir todos los lados del bizcocho.
  2. Se deja el pastel en la nevera para que el glaseado coja cuerpo, aunque no se quedara del todo duro. Entonces, con cuidado, se pueden sacar los trozos de papel de aluminio de la base del pastel y ya se puede servir.

Espero que os guste el pastel, por algo es todo un clásico de la cocina no sólo austriaca  sino mundial. Para acabar os dejo una foto de Al y mía justo antes de empezar a servir y devorar el pastel, espero que lo disfrutéis! 

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